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¿Un artista se nace o se hace?

21 jun
6 min de lectura

Actualizado: 18 jun

 

¿Un Artista se nace o se hace ?

 

El Arte de Ser: El Puente Hacia lo Divino

¿Se nace artista o se hace? Esta pregunta nos invita, antes que nada, a profundizar en la esencia misma de nuestra existencia y a resignificar qué entendemos por ARTE. Si acudimos a la etimología, encontramos que la partícula ARS significa "herramienta" y TE hace referencia a Teo (Dios). Bajo esta mirada, el arte es el puente hacia lo divino y el artista es aquel que, a través de su instrumento, habita la dimensión sublime.

Lamentablemente, el humano  moderno se ha perdido en el olvido de esta identidad amplia, quedando atrapado en el laberinto de las demandas de los "cuatro cuadrantes" que lo ocupan.

El Olvido del Artista Innato

Innatamente, todos nacemos artistas; contamos con las cualidades físicas y sutiles para serlo. Sin embargo, con el paso del tiempo, el adulto suele soltar la mano de ese niño artista, cayendo en un olvido condicionado por las expectativas y el adiestramiento social, dogmático, cultural y científico.

 

A pesar de este aparente alejamiento del "Ser Artista", el Ser se mantiene intacto, indemene a los vaivenes de hombres prehistóricos, modernos… lo esencial invisible a los ojos, se mantiene de las mismas cualidades a descubrirse….Esa esencia  los yoguis llaman Atma y los cristianos Dios es inmutable y está en todas partes; es como la energía. Como seres humanos, el fin último de la existencia es realizar el Ser, lo que implica vivir la experiencia de lo que en yoga se define como SAT CHIT ANANDA: una experiencia plasmática, sanadora e intransferible.

 

 

Esta vivencia despierta en quienes la experimentan la necesidad de compartirla, y de ahí surge la aparición de los grandes artistas. Lo plasmático de habitar esa dimensión sublime se transmite por medio del arte en todos los lenguajes que el ser humano descubre. Es imposible mantener en reserva semejante descubrimiento; la revelación artística no pertenece a una persona ni debe tildarse de "milagro" especial, solo necesita un espacio donde volcarse. Así ocurre el renacimiento del artista, quien plasma su obra o su mera presencia desde el entendimiento de su cualidad libre de los cuatros cuadrantes que lo limitan.

 

Ataraxia y el Instante Sublime

El verdadero arte no es una cuestión de competencias, marcas, linajes o iglesias; se traduce en la experiencia interior de cada ser, muy lejos de los aplausos. Es una revelación necesaria tanto para el que le es revelado el instante sublime como para el que aspira a él a través de la Ataraxia.

 

A través de la Ataraxia —la calma e imperturbabilidad de la mente— podemos crear las condiciones para que el instante sublime se realice. Cruzar ese portal LIMINAL transforma nuestra percepción: comenzamos a habitar una "nueva tierra" donde lo mundano ya no puede arrebatarnos el tesoro de lo sublime.

Para proteger este estado, es imperativo revertir la mirada hacia el espacio sagrado que nos habita, cuestionando los diagnósticos limitantes de los cuadrantes científico, político, económico y dogmático.

 

El Discernimiento

La disciplina es lo que permite que el "hacerse" artista sostenga lo que ya se "es" por nacimiento. Para ilustrar esto, podemos reflexionar sobre la historia de dos príncipes que debatían si un caballero nace o se hace.

 

Había una vez en el reino del más allá dos hijos del rey. Ellos le preguntaron a su padre “Su majestad, ¿un caballero nace o se hace?”. El padre replicó preguntándole a ellos qué creían sobre ese tema. Uno de los hijos le dijo que un caballero nace y es algo que se lleva dentro. El otro hijo gritó “No estoy de acuerdo, porque un hombre solo llega a ser caballero con preparación, entrenamiento y disciplina”. Tarde o temprano la disciplina vence a la herencia. Viendo esto, el rey les pide que en una semana se volvieran a ver los tres y que cada hijo le demuestre la teoría que plantea y lleven un ejemplo. Los dos hijos partieron en direcciones opuestas. El hijo que creía que el hombre se hace y no nace encontró su prueba en una taberna, porque pidió una taza de café y quedó asombrado de que el camarero era un gato. El gato estaba entrenado para pararse en sus dos patas traseras y con la delantera el gato llevaba la bandeja. Esto era la prueba de que una criatura puede superar su naturaleza con preparación, entrenamiento y disciplina. Por lo tanto, el primer hijo ya tenía la prueba de su teoría para presentar al rey: si se puede cambiar a un simple gato entonces, con mucha razón, más aún, a un hombre transformarlo en caballero. De modo que el príncipe compró el gato y lo llevó para mostrarle y demostrarle a su padre y a su hermano que se lograba eso. El otro hijo no tuvo tanta suerte, recorrió el reino y no pudo encontrar nada que sustentara su teoría y regresó al palacio con las manos vacías. Lo peor es que llegaron a sus oídos varios comentarios sobre el gato que había descubierto su hermano. La noticia del gato camarero le hizo dudar de su teoría pero, minutos antes de presentarse al rey, el hermano que no sabía qué llevar vio algo y lo compró, lo puso en una caja y lo llevó ante su papá y su hermano sin que nadie lo supiera. Los dos hermanos llevaron una caja cerrada ante el rey y el primer hijo que presentó que cualquier hombre podría superar un obstáculo y llegar a ser un caballero presentó al gato camarero vestido con un traje de la corte y en su bandeja le ofreció café al monarca. Ante esto el rey estaba atónito y la corte saltó con un gran aplauso ante una prueba tan contundente. Cuando le llega el turno al segundo hijo, abrió la caja que había traído y dejó libre un par de ratones… en ese momento el gato tiró la bandeja y salió corriendo en cuatro patas para perseguir a los ratones y hasta incluso ensució al rey. La verdadera naturaleza del gato quedó en evidencia y el punto es que quedó demostrado que un gato que camina en dos patas aún sigue siendo un gato. Se le puede cambiar el vestuario, se le pueden enseñar algunos trucos, se le puede entrenar un poquito y, por un momento, parecerá que habrá cambiado. Pero, preséntale algo que no pueda resistir, y se enfrentará a una realidad innegable… un gato que camina en dos patas aún sigue siendo un gato.

 

 

Esta analogía nos enseña que la naturaleza instintiva prevalece sobre la forma si no existe un componente sutil clave: el discernimiento (Viveka). A diferencia de los animales, el ser humano puede aplicar el discernimiento para no ser arrastrado por la animalidad  que lo habita…. Y asi poder realizarse como artista. Como mencionaba Emmanuel Kant, "la disciplina es la que convierte la animalidad en humanidad".Por eso, no debemos olvidar quién crea cuando estamos creando; Dios (Teo) obra y el artista es la expresión de lo sublime.

 

 

La Actitud Artística como Escultura del Ser

La actitud artística debe aplicarse en las dimensiones física, mental y espiritual para esculpir el Ser hasta que la obra sea pura luz. La realización es un estado de conciencia que no depende de las circunstancias externas.

 

 

Asi lo ilustra un capellán que visitaba las cárceles y había un  joven que era como un león enjaulado, de mucha preocupación para si mismo, cuando el capellán le pregunto que  deseaba ser cuando saliera de prsion , este referencio que queria ser  artista.    Se lamentó por no tener materiales en su celda, el capellán lo invitó a empezar a pensar y actuar como artista en ese mismo presente. Al cambiar su mentalidad y organizarse con lo que tenía a mano, el joven transformó su celda en un estudio exitoso antes de recuperar su libertad física.

 

 Tres Acciones para Habitar lo Sublime

Para aquel que decide dejar de ser dominado por sus instintos y vestirse con la sustancia de lo Sublime, el camino consiste en tres acciones:

Actitud artística: Sostener acciones conducentes en todo momento.

Lenguaje sublime: Incorporar una comunicación que refleje la elevación del ser.

Revertir la mirada: No perderse en los "personajes" del mundo y mantener el pensamiento alineado con lo sublime.

¿Se nace artista o se hace?

Todos nacemos como expresión del poder creador; estamos dotados para que el artista se realice. Autopercibirse con ese poder de ARTISTA es, en sí mismo, una obra artística que no necesita ser expuesta, pues es una experiencia interior e intransferible.

Al vivir en la completitud de SAT CHIT ANANDA (Paz, Felicidad, Gracia), comprendemos verdades que desafían lo "matrixado" captado y procesados  por nuestros sentidos limitados:

No existe la muerte.

No existe la enfermedad.

No existe el castigo.

No existe la carencia.

¿Cuándo nace un artista? A la mirada de otros, cuando es exitoso. Pero el artista se percibe a sí mismo cuando ha realizado el Ser, moviéndose en la zona liberada de los cuatro cuadrantes y alineado con la dimensión sublime. Se nace con los componentes para realizar el Ser, pero se requiere de la actitud para tallarse a uno mismo y demostrar que las limitaciones del mundo no existen. En la trascendencia con el Creador, el fin de la obra no existe, porque el Amor (A-MOR: sin muerte) todo lo puede.


Texto: Paulina Lavergata



  Imagen IA



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