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El Faro de la Sanación: La mirada desde la cima de la montaña

El laberinto de una mente confusa Blanqui no siempre lo fue… Blanca se encontraba atrapada en lo que llamamos el "laberinto de la mente". Sus pensamientos, como telones difíciles de domar y llevados por el viento invisible, opacaban su luz interior. En esa confusión, el dolor se volvió tan punzante que su mente, buscando una salida errónea en las tinieblas en las que se encontraba, la llevó a intentar dañarse a sí misma, perdiéndose en una "noche oscura" densa de nubes y miedos. Cuando estamos en la visión limitada, los problemas parecen no tener solución y nos encadenan al sufrimiento.

La metanoia y la Ataraxia La noticia que de repente la sacudió para sanar e investigar es el proceso de metanoia. Alinearse a lo sublime de una mente en estado de Ataraxia SANA: en medio de la tormenta, Blanqui decidió detenerse, calmar y enmudecer los pensamientos que la atormentaban. Comprendió que no se trataba de luchar contra lo de afuera, sino de realizar un acto revolucionario: la autodeterminación de sacar desde adentro su potencial más profundo, porque tenía ahora un faro de luz interior que seguir. Inició así la sublimación por medio de la metanoia sanadora, buscando ese estado de calma e imperturbabilidad de la mente donde todo es posible; no importaba que afuera estuviera desatada la tormenta, solo había un "pensamiento espada" para reducirlos a la nada.

 Para sanar, Blanqui tuvo que adoptar una "Mentalidad de Cima de Montaña". Esta mirada le permitió elevarse por encima de las teorías médicas, psicológicas y los pronósticos humanos que intentaban etiquetar el sufrimiento, además de taparlo bajo el despliegue de una milicia que adormece. Al posicionarse en la "montaña", Blanqui entendió que lo que los sentidos captan como "terrorífico" es solo una jugada de su propia mente —la mortal infinita— que opaca el faro espiritual; para ello aplicó lo que había entrenado: REVERTIR LA MIRADA.

 Su verdadera esencia es SANA y libre de toda enfermedad o limitación humana; su actitud de guerrero que sabe cuál es la conquista no se desvió ni aun en la tormenta. Debía "sublimar" las opiniones externas, desintegrando los condicionamientos que actuaban como una "casa arrasada" en su interior. El lenguaje sublime arrasó con lo falso.

Al limpiar los vidrios de su percepción —lo cual implicó un sutil entrenamiento—, se animó a hacer las preguntas que cambiaron la percepción que tenía del mundo externo. Preguntas que fueron más allá de los linajes familiares; los linajes existenciales la cautivaron, algo que a toda la humanidad le compete, pero para lo cual no hay Google Maps ni Inteligencia Artificial; es en los confines de nuestra mente y en la experiencia.

Ahora, los que se animan a descubrir el camino de iluminar esas preguntas y sus acciones siguiendo el ÚNICO FARO, son guerreros de la LUZ. Fue el momento en que la iluminación del faro que está en la tierra se alineó con el propio, haciendo que Blanqui fuera BLANCA, de magnificente LUZ BLANCA. De ahí en más, le fue conferido el poder de saber calibrarse con la frecuencia sublime emanada de lo Alto, la frecuencia que permite calibrarse para no autodestruirnos. Así, viene a recordar al ser humano su PODER SANADOR.

 

Texto : Paulina


El faro de Carpier . En Cordoba.
El faro de Carpier . En Cordoba.

 
 
 

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